NahumDam.com es mi blog personal, con poesias, cuentos y textos de mi autoria. Las fotos que acompañan son de RoberDam.com.

Puede ocurrir

Publicado el 17/05/06 en Poesias

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Puede que hoy amanezca el cielo
teñido de gris y un viento fresco
se cuele entre las persianas
de edificios olvidados

Puede de repente llegar
una oleada de aire puro
que te asalte con sorpresa
hasta secar tus lagrimas

Puede ser, puede ocurrir
que hoy vuelvas a sentir
claro que si, puede darse
que el invierno te devuelva
la alegria de vivir



A veces hay que morir un poco

Publicado el 17/05/06 en Prosa Poética

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Como el otoño, como una poda, a veces hay que morir un poco para volver a vivir. Para despertarse del letargo de la insignificancia rutinaria, para romper con todo lo que no funciona y encontrar, al fin encontrar, la tuerca que faltaba.

A veces hay que estar equivocado, fallar, una vez tras otra, hay que sentirse un fracasado, recibir insultos y ser burlado, hay que. Nuestra imagen tiene que quebrarse.

Sólo así, sólo entonces, se crea un espacio para algo nuevo. Hay que perderse para encontrarse.



Alíviame

Publicado el 26/03/06 en Poesias

Alíviame María
esta noche de nostalgia
con un vaso de vino
Acércate, baila conmigo
pon un disco errante
de Jazz malherido

Alíviame María
esta sonrisa marrana
de jugador empedernido
Apuesto tu cintura
que en la mañana
ella no habrá venido

No esperes más
cuídame como sabes
bésame sin respiro
Convence a mis sentidos
que también se gana
con el olvido



Intimar

Publicado el 21/03/06 en Poesias

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Intimar
nos esclaviza al dictador
que se esconde en el rostro
de quien se abre a escuchar

Dependencia de cristal
siempre al borde
de la mesa sentimental

As bajo la manga
si la confianza se reduce
al juego de acusar

Pero ahora
me voy a arriesgar
Apuesto mis fichas
en tu tablero de amistad



Y entonces voy a volver

Publicado el 21/03/06 en Poesias

Y entonces voy a volver
como marinero de altamar
al puerto impenetrable de tu soledad
como conquistador mongol
cruzando la muralla de tu complejidad
como galán de telenovela
actuando el melodrama de tu sinceridad
como estoico de la antiguedad
soportando el castigo de tu codiciabilidad
como poeta siglo de oro
escribiendo en pergamino tu espectacularidad

Y entonces voy a volver
como fruta madura en temporada
que ahora sabrás apreciar



Reflujo

Publicado el 19/03/06 en Poesias

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Y después de desnudarse
de revolcarse juntos en la intimidad
para verse el alma y la piel

Toman sus ropas, se visten
para alejarse, para retroceder
para odiarse y nunca más ser



La otra historia

Publicado el 14/02/06 en Poesias

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No lea el pie de página
no se me vaya a rayar
Le estamos escribiendo
una historia oficial

Con buena letra la esbozamos
Cuidado, no la vaya a ensuciar
Están listos los actores
dirán lo que quiere escuchar

Vaya usted tranquilo
nadie se va a enterar
Ya estamos preparando
una versión que le va a gustar

Son historias de etiqueta
no hay amor a la verdad
Todo queda entre líneas
la esencia se pierde en el mar



Quietud en la tormenta

Publicado el 15/12/05 en Poesias

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Mirá afuera como llueve
el cielo gris iluminado
empuja el viento como nunca
acá adentro es aplacado

Mirá afuera como llueve
llueve de lado a lado
me agita el cuerpo ensimismado
yo estoy en otro lado

Mirá afuera como llueve
moja de arriba y de costado
nadie sabe que todo
ya está determinado

Por eso voy sin prisa
piso el charco, me mojo entero
está quieto el deseo
es la paz del otro lado



Ya vas a ver

Publicado el 15/12/05 en Poesias

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Ya vas a ver
que un dia coincidimos
al mismo tiempo visitando
el mundo de los sueños

No te dijeron
que el cinismo es el veneno
de quienes perdieron la fe
en el corazón sincero

No te dijeron
que todas las heridas
son polvo en el suelo
del camino de lo eterno

Ya vas a ver
que cuando menos esperes
nos encontramos en la senda
del amor verdadero



Al descubierto (Peladitos del mundo, ¡Unios!)

Publicado el 4/07/05 en Cuentos

Llevo casi 20 años trabajando en puestos no tan encumbrados de la fiscalia, pese a lo cual no he perdido el sentido del humor, ni algunas manías infantiles, como la de hoy por ejemplo, que consiste en colecionar calvos. Es decir que si me cruzo con un colega o un juez, o me acuerdo de algún acusado que ofrezca un espacio vacío en su cabellera, lo anoto en mi lista.

En cada perfil que ocupa mi registro mental, evito los datos intrascendentes para concentrarme casi exclusivamente en la clasificación del peladito. Así, el caso más común de los que se agregan a la lista es el que empieza con tímidas aperturas laterales, que otros seguramente insistirán en llamar “cochera”, y que sus poseedores negarán aceptar como parte de su iniciación. Lo esconden con nuevos peinados, lentes de sol sobre la cabeza, y autos deportivos tan descapotables como sus cabelleras, pero su ingreso a la lista es tan inevitable como el sueldo atrasado. Esta viene generalmente acompañada por la otra popular, pero no por eso menos original manera de iniciación, que es la que llamo remolino porque empieza justo ahí, en el corazón de sus cabezotas, para ir extendiéndose en círculos hacia afuera. A veces de una forma o de las dos, y como en Pacman, va comiendo lo que se le cruza por el camino, se abre paso raudamente como un juego de dominó en caida. Cuando finalmente acaba, por fuerza propia o con la colaboración del peluquero amigo, queda una resplandeciente cabeza como la del recién nacido.

Haciendo algo de tiempo entre un café y otro, y observando con más detenimiento a mi alrededor, hay que decir que, tras un venturoso comienzo, muchas peladas acaban por defraudar y se quedan a medio construir –o sea, destruir– admitiendo la companía de vestigios cabellisticos en la periferia. La mayoria agradece este generoso gesto con una actitud de peor-es-nada y lo conserva tal cual, pero así también hay quienes, renegando ese aerodinámico honor de quedarse calvos, aprovechan estos restos para alargarlos hasta cubrirse parte de la pelada, montando un espectaculo de ilusionismo que no convence ni al mas despistado.

Este observador despistado, casual y desinteresado, no ha de confundirse con el otro, el indeseado. A este, que pretende ganar unas risas tomandole –paradójicamente– el pelo al calvo, queda claro que no le resta la mas mínima misericordia divina. Cuenta el relato bíblico que en su subida al monte, el profeta Eliseo fue víctima de unos muchachos que acompañaban su caminata desde no muy lejos, con los aforados gritos de: “¡Sube Calvo, sube!”. Apenas acabaron de reir, la ira divina se cristalizó en unos osos que se los comieron, sin dejar de ellos nada más que (uno adivina): sus cabellos.

Como la historia parece no enseñar nada a las nuevas generaciones, apenas voy dejando la oficina siento unas risas de los ordenanzas mas jóvenes, y aunque dificilmente se les coman unos osos en las escaleras del poder judicial, a nadie deberia sorprender si el lunes, accidentalmente se les cae encima una maquina de escribir desde mi oficina por ejemplo. Y es que, ni mi nuevo peinado, ni los lentes de sol de sol sobre la cabeza pueden ocultar el remolino, la cochera, el PacMan que hace absolutamente inevitable mi entrada a mi propia lista maniática.

Calvos, tonsados, peladitos del mundo, ¡unios! Festejemos el honor de nuestras cabezotas descubiertas, juntos como hermanos con la frente en alto, orgullosos de nuestra maravillosa distinción… y es que, de todas formas, no nos queda otra.



Vuelta a la esquina

Publicado el 15/06/05 en Cuentos

En el afán de agotar el estrés, de alejarse de toda actividad productiva y acaso lógica, el finado tío Eduardo solía ofrecer un método alternativo de aprovisionamiento hogareño.

Para evitar la vulgar tentación de ir hasta la despensa de la esquina caminando por la vereda, digna de hombres rutinarios y poco creativos, el tío sugeria empezar el recorrido desde el techo de casa. Ya asentado entre las tejas y luego de una breve contemplación del paisaje estelar (en el techo se estaba más cerca de la luna, decía) dejaba nuestro ahora roto tejado para estirarse hasta el balcón del vecino. Adueñandose de su telescopio, apuntaba a la despensa para asegurarse que estuviera abierta, no fuera a perder su valioso tiempo claro. Sin más, caminaba sobre el borde del balcón hasta la serie de árboles que lo llevaban hasta la siguiente casa, de murallas blancas salvo donde el tío dejaba sus pies estampados.

No vale la pena extenderse ya en cómo el tío se tambaleaba entre las canaletas de la siguiente casa, ni en el susto que se daba la vecina al verlo pasar entre su quinto y sexto sueño; sólo diré que no eran pocas las veces en que, para cuando finalmente llegaba a la despensa, ya habia olvidado lo que iba a comprar.



Parábola de la hoja

Publicado el 13/06/05 en Cuentos

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No sé, pero cuando veo el viento así de agitado, le apuesto a la lluvia. Los bichos se esconden, las nubes tan rápidas, las plantas bailando de un lado a otro, un simulacro de fin del mundo en el patio. Y todas esas hojas. Verdes y marrones, nuevas y viejas, zas, se desprenden de las plantas, todas felices dando giros en el aire.

Ahora aparece una hoja, desprendida del arbol de mango. Hay que decirlo: es grande, verde, sólida, una belleza. La hoja, joven orgullosa, se extiende majestuosa en el aire, se abre paso con el viento, se hace imparable con el viento que la empuja hacia el cielo. A toda velocidad es un planeador, un avión, una máquina hecha para volar libre en cielo.

Desde arriba lo vé todo, lo entiende todo, abarca el patio completo y todo un universo en su vuelo soberbio, ¿quién contra ella? Nada puede detenerla, nadie puede tumbarla, ni las plantas ni la lluvia ni el mar ni el viento. Ni el viento, que ahora parece disminuir, que la empieza a mover, a agitar, que la hace girar sobre su cabeza, que la castiga hacia abajo y la lleva como un ancla hasta el piso, donde intenta recuperarse, donde alcanza a recuperarse con un giro magistral formando una parábola, pero no le alcanza y ahora esta rozando el pasto, que la tortura la deshace la humilla y finalmente estrella su soberbia contra la muralla del vecino.

Que macana che. Y bueno, ahí viene otra hoja…



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