En el acuario

Se conocieron en el acuario. Ella, despistada, no encontraba la salida; él, olvidadizo, recorría los pasillos como buscando algo, ya olvidaba qué. Tenía unos ojos profundos, el instinto de una tigresa y una sonrisa tan hermosa como desafiante. Se movía con gracia, sin por eso presumir, era especial. Él miraba disimulado, la cortejaba en su imaginación, pasaba por enfrente indiferente, esperando el momento justo.
El encuentro fue inevitable, se amaron sin pudor. Estaban sólos en la pecera.
