El peatón es un ser superior
Tenía su propia manera de cruzar la calle. La idea era no parar, mantener la inercia del movimiento, cruzar la avenida como caminando por la vereda. Los automovilistas, que se aguanten. “El peatón es un ser superior” decia, en respuesta a las frenadas y bocinazos de los automovidiotas.
Tiempo después habría de comprarse un auto propio. En cada esquina al verlo venir los chicos corrían, los ejecutivos llegaban saltando hasta la vereda, y del apuro, a las abuelas se les desparramaba la baba sobre el pavimento. “Los peatontos tienen que aprender a respetarnos, las calles son de los automovilistas” decía, mordiendose un poquito los labios para no reirse.
Como todo en la vida termina donde había empezado, en su vejez le tocó volver a cruzar avenidas a pie. No pasarian más de dos días para que este peatonto se encuentre en la misma esquina con un automovidiota.
