Alíviame María
esta noche de nostalgia
con un vaso de vino
Acércate, baila conmigo
pon un disco errante
de Jazz malherido
Alíviame María
esta sonrisa marrana
de jugador empedernido
Apuesto tu cintura
que en la mañana
ella no habrá venido
No esperes más
cuídame como sabes
bésame sin respiro
Convence a mis sentidos
que también se gana
con el olvido

Intimar
nos esclaviza al dictador
que se esconde en el rostro
de quien se abre a escuchar
Dependencia de cristal
siempre al borde
de la mesa sentimental
As bajo la manga
si la confianza se reduce
al juego de acusar
Pero ahora
me voy a arriesgar
Apuesto mis fichas
en tu tablero de amistad
Y entonces voy a volver
como marinero de altamar
al puerto impenetrable de tu soledad
como conquistador mongol
cruzando la muralla de tu complejidad
como galán de telenovela
actuando el melodrama de tu sinceridad
como estoico de la antiguedad
soportando el castigo de tu codiciabilidad
como poeta siglo de oro
escribiendo en pergamino tu espectacularidad
Y entonces voy a volver
como fruta madura en temporada
que ahora sabrás apreciar

Y después de desnudarse
de revolcarse juntos en la intimidad
para verse el alma y la piel
Toman sus ropas, se visten
para alejarse, para retroceder
para odiarse y nunca más ser